Final del sueño, los penales le dieron no al Once Caldas en la Copa Sudamericana, pero antes de eso, un partido para el olvido que perdieron 2-0 como locales frente al Independiente del Valle.
Los de Manizales lo habían ganado en Ecuador 2-0, parecía que otra vez irían por la hazaña en un torneo internacional. El hermoso recuerdo del 2004 aparecía en el horizonte, pero hoy todo se vino abajo, una noche negativa y hasta ahí llegó todo.
El equipo que une al país, el que no pelea con nadie, el de Dayro, el todos, se despidió en su propia casa.
Parecía que nuevamente el fútbol colombiano sería protagonista continental, pero no fue así. Este año, tampoco fue. Gracias Once.
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